sábado, 21 de febrero de 2015

LA DEMOCRACIA SINDICAL Y LA CONTRADICCIÓN DE UDAP

Recientemente en un Plenario de Delegados Escolares se consumó la expulsión de nueve afiliados a UDAP a instancias de la Secretaria General, Graciela López y el asesor legal de este sindicato Dr. Daniel Persichella. Tal expulsión tiene como principal objetivo PROSCRIBIR a los máximos referentes de Unidad Docente de las elecciones convocadas el 30/04/2015. En un proceso totalmente irregular se llevó a cabo tal práctica que comenzó como una caza de brujas, en principio sustentadas por dichos extraídos de la red social Facebook y, verificado la debilidad de tal argumento, se mutó a los que la dirigencia denomina conducta antisindical. En realidad el único pecado de los expulsados es pensar distinto y expresarlo por redes sociales, intentar transparentar las prácticas sindicales y exigir mayor protagonismo en las luchas por los derechos del docente. Así se indujo a un grupo de delegados escolares obsecuentes y a otros desprevenidos a consumar esta expulsión en contra de sus colegas docentes y, más aún, en contra de la voluntad de los docentes que dicen representar.
Esta dirigencia sindical eternizada en el poder como un clan familiar ha violado los más elementales principios de la democracia sindical, tratando de impedir por un lado que los afiliados expulsados ejerzan su derecho a ser elegidos; y por otro lado, que los afiliados  y docentes en general puedan ejercer su derecho a elegir libremente quienes participan de la vida del sindicato.
Carlos Alberto ETALA ha publicado en revista “La Ley” del 27 de marzo de 2014 un interesante artículo respecto a la Democracia Sindical que les comparto a continuación y que debieran tener presente quienes conducen algún sindicatos o participan de la vida del mismo.
El art. 14 bis de la Constitución Nacional  prescribe -entre otros llamados “derechos sociales”- que “El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: ...organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial”.
El concepto de democracia sindical está integrado por dos elementos claramente diferenciados, a saber, a) un aspecto formal y, b) un aspecto sustancial, pero advertimos desde ya que ambos aspectos están, sin embargo, íntimamente ligados.
a) Aspecto formal de la democracia sindical. El aspecto formal de la democracia sindical –como el de toda democracia- está constituido por un elemento cuantitativo consistente en el respeto de la voluntad de la mayoría, en este caso, de la mayoría de los afiliados al sindicato, y en ocasiones de la mayoría de trabajadores, sean éstos afiliados o no al sindicato. Cabe recordar que el art. 3º, parr. 1 del Convenio 87 de la O.I.T. garantiza a “las organizaciones de trabajadores... el derecho de redactar sus estatutos y reglamentos administrativos” y “el de elegir libremente sus representantes”. Pero este aspecto está consagrado más concretamente por dos normas de la ley 23.551. El art. 17 exige que los integrantes del órgano directivo sean “elegidos en forma que asegure la voluntad de la mayoría de los afiliados o delegados congresales mediante el voto directo y secreto”. El art. 41 inc. a) de la misma ley prescribe como requisito para ejercer los cargos de “delegado del personal” ser elegido “por el voto directo y secreto de los trabajadores cuya representación deberá ejercer”. Como un rasgo reconocido del llamado “modelo sindical argentino”, el “delegado del personal”, como representante sindical, si bien debe estar afiliado a la respectiva asociación sindical con personería gremial, es elegido por “los trabajadores” y no sólo por los afiliados al sindicato.
Norberto BOBBIO pone de resalto que “uno de los mayores teóricos de la democracia moderna, Hans KELSEN, considera que el elemento esencial de la democracia real (no de la ideal, que no existe en ningún lugar), es el método de selección de los dirigentes, o sea, las elecciones”. Según KELSEN las ideas de autodeterminación, igualdad, libertad y el principio de la mayoría –que no significa, desde luego, el “aplastamiento de las minorías”- constituye la base de la democracia para la configuración de la sociedad política y el Estado
b) Aspecto sustancial de la democracia sindical. Este aspecto sustancial tiene diversas manifestaciones:
1. Principio de trato igual  y no discriminación. El art. 7° de la ley 23.551 dispone que “las asociaciones sindicales no podrán establecer diferencias por razones ideológicas, políticas, sociales, de credo, nacionalidad, raza o sexo, debiendo abstenerse de dar un trato discriminatorio a los afiliados”. Corolario ineludible de esta exigencia, es la consagración del principio de libre afiliación (art. 12, ley 23.551). Estas disposiciones representan la aplicación del principio de trato igual y no discriminación al ámbito interno de las organizaciones de trabajadores, cuya observancia se encuentra garantizada tanto por el amparo de la libertad sindical a que se refiere el art. 47 de la ley 23.551 como por el art. 1º de la ley 23.592 que, como es sabido, prescribe, en su párrafo primero, que “Quien arbitrariamente impida, obstruya, restrinja o de algún modo menoscabe el pleno ejercicio sobre bases igualitarias los derechos y garantías fundamentales reconocidos en la Constitución Nacional, será obligado, a pedido del damnificado, a dejar sin efecto el acto discriminatorio o cesar en su realización y a reparar el daño moral y material ocasionados”.
2. Pluralismo interno. Esta manifestación –que fue destacada por el convencional PEÑA en el debate en el seno de la Convención Constituyente consiste en el reconocimiento y respeto debido a las distintas corrientes de opinión que coexisten en el mismo sindicato, expresado en el régimen electoral que admite, desde luego, la presentación de diversas “listas” (art. 16, inc. g, ley 23.551 y art. 15 del decreto reglamentario 467/88).
3. Representación de las minorías. La ley (art. 8° inc. d) impone “la representación de las minorías en los cuerpos deliberativos”, no así en los órganos directivos o de conducción, seguramente con fundamento en la circunstancia de que su reconocimiento en estos últimos, podría trabar la ejecutividad que es inherente a toda acción sindical.
4. Participación. Otros de los elementos que la ley considera como constitutivo de la “democracia sindical” es la participación de los afiliados en la vida interna de la entidad. Esta exigencia está plasmada en el art. 8° de la ley sindical que textualmente expresa: “Las asociaciones sindicales garantizarán la efectiva democracia interna. Sus estatutos deberán garantizar: a) una fluida comunicación entre los órganos internos de la asociación y sus afiliados; b) que los delegados a los órganos deliberativos obren con mandato de sus representados y les informen luego, de su gestión; c) la efectiva participación de los afiliados en la vida de la asociación, garantizando la elección directa de los cuerpos directivos en los sindicatos locales y seccionales”. Por último, el mismo artículo contiene como inciso d) “la representación de las minorías en los cuerpos deliberativos”, aspecto este sustancial que ya hemos considerado en el párrafo anterior.
La cuestión de la renovación de la dirigencia. La concentración del poder en la cúspide de la organización sindical y la falta de participación efectiva de los afiliados en la vida interna de los sindicatos ha producido la aparición de lo que se ha designado como “burocracia sindical” o “élite de poder sindical”. El libro de Robert MICHELS (1912) sobre los partidos políticos, constituye el primer estudio general sobre la burocracia en los partidos políticos y sindicatos obreros. MICHELS, en su estudio, se propone demostrar que, tras las reglas formales y la ideología democrática, se forma inevitablemente una casta burocrática, una verdadera oligarquía que dispone en realidad del poder dentro del movimiento obrero.  WRIGHT MILLS que ha escrito una conocida obra sobre “La élite del poder”, en otra de sus obras, expresa lo siguiente: “El sindicato es una institución humana establecida para acumular poder y para ejercerlo. Su dirigente no pertenece a la élite del dinero ni a la del prestigio, pero forma parte de la élite del poder. El dirigente sindical es un miembro poderoso; acumula poder y lo ejerce sobre los miembros del sindicato y sobre la patronal”. La formación de castas burocráticas en la conducción de los sindicatos ha generado reiterados debates, tanto en los estamentos políticos e institucionales como en el seno de la opinión pública y ha creado la difundida idea de que la legislación sindical debería promover la renovación dirigencial en la conformación de los órganos de dirección de los sindicatos.

Ahora bien, los órganos de control de la Organización Internacional del Trabajo, tanto la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones, como el Comité de Libertad Sindical de esta organización internacional, con fundamento en el derecho de las organizaciones de trabajadores de elegir libremente a sus representantes, han objetado las disposiciones que prohíben la reelección de los dirigentes sindicales, fijan una duración máxima de los mandatos sindicales o bien limitan su renovación. Así la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones ha determinado que “Las prohibiciones impuestas a la reelección de dirigentes constituyen también un importante obstáculo al derecho de las organizaciones de elegir libremente a sus representantes, cualesquiera sean su alcance o modalidad: prohibición absoluta, prohibición de reelección en caso de ejercicio anterior de cargos sindicales o prohibición en caso de haber cumplido un cierto número de mandatos sucesivos. La Comisión considera incompatible con el Convenio toda disposición, independientemente de la forma que revista, por la que se restrinja o prohíba la reelección para cumplir un mandato sindical. Las disposiciones de esta índole pueden dar origen a situaciones especialmente problemáticas para las organizaciones que no cuentan con un número suficiente de personas capacitadas para ejercer funciones sindicales. Lo mismo puede ocurrir en el caso de las disposiciones que fijan límites a la duración de los mandatos de los dirigentes sindicales”.


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